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Manzana o pera: la pulseada por el azúcar en sangre que termina en empate

Las dos frutas tienen índice glucémico bajo y comparten fibra soluble, agua y micronutrientes. Especialistas y organismos internacionales coinciden en que la variedad y la forma de consumo pesan más que elegir una ganadora.

ML
Marcos LudueñaTurismo · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Arrancamos con la buena noticia para los hoteleros que me leen cada semana: el pronóstico del fin de semana en la costa atlántica viene con sol a pleno y ocupación que roza el lleno total en los destinos del centro y sur de la provincia de Buenos Aires. Ahora sí, vamos a lo nuestro.

La discusión de si la manzana o la pera conviene más para controlar el azúcar en sangre arranca de una premisa que, según los especialistas, está incompleta. La idea de que toda fruta eleva la glucosa de la misma manera y a la misma velocidad no se sostiene. La Organización Mundial de la Salud marca una diferencia central: los azúcares que se agregan a los alimentos industrializados no son los mismos que los presentes en frutas enteras, y la estructura del alimento cambia cómo se digiere.

Dos frutas con perfil parecido

Manzana y pera comparten un currículum parecido: índice glucémico bajo, fibra soluble, agua y una buena cantidad de compuestos vegetales. En la manzana, la estrella es la pectina, una fibra que enlentece la absorción de glucosa. También tiene polifenoles, sustancias que varios estudios vienen asociando con un mejor metabolismo de los hidratos de carbono. La Asociación Americana de la Diabetes reconoce que los alimentos ricos en fibra pueden ayudar a mantener una glucemia más estable dentro de un plan alimentario equilibrado.

La pera juega en la misma liga, con una pequeña ventaja numérica: una unidad mediana aporta cerca de seis gramos de fibra, algo más que una manzana de tamaño equivalente. Buena parte de esa fibra se concentra en la piel y en la zona que está justo debajo. La dietista Whitney Stuart la ubica entre las frutas con mayor densidad de fibra que se pueden sumar a la rutina diaria sin esfuerzo.

Lo que de verdad pesa: la variedad y cómo se come

“Dedicarse a jerarquizar frutas individuales puede desviar la atención de lo que realmente importa: la variedad. La FAO y la OMS promueven dietas diversas con presencia regular de frutas y verduras, sin consagrar a una como ganadora.”Toby Amidor, nutricionista
  • Lavarla bien y comerla con piel, porque ahí se concentra parte de la fibra y de los compuestos beneficiosos.
  • Acompañarla con una fuente de proteína o grasa, como yogur natural, queso fresco o un puñado de frutos secos, para enlentecer la digestión de los carbohidratos.
  • Sumarla a un patrón alimentario regular, sin reemplazar otros alimentos ricos en fibra que ya forman parte del menú.

Si comparamos con esta misma fecha del año pasado, el interés por el índice glucémico de las frutas sigue creciendo: las búsquedas sobre control de azúcar en sangre se dispararon tras la última campaña de la OMS sobre etiquetado frontal. Lo que se mantiene igual es el consenso: manzana, pera o la que tengamos a mano, lo importante es comerla entera, con piel y en el marco de una alimentación variada.

Antes de cerrar les dejo una recomendación concreta para el finde: en Mar del Plata, pegando el centro, la parrilla Lo de Tono sirve unos platos de fruta de estación con queso de cabra que son una manera deliciosa de aplicar todo lo que cuenta esta nota. Manzana, pera y un poco de proteína en un solo bocado. Salud, hasta el próximo viaje.

ML
Marcos LudueñaTurismo

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