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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Holder puso las dos fotos en la mesa y avisó: ninguna de las dos es para imitar

El ex Gran Hermano mostró el contraste entre sus 125 kilos de mayo pasado y su cuerpo fibroso de julio en Ibiza, y se encargó de aclarar que el segundo tampoco era un modelo a seguir. Habló de culpa, de balanza y de "soporte químico".

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 2 min de lectura
Holder puso las dos fotos en la mesa y avisó: ninguna de las dos es para imitar

A esta altura uno ya sabe que cuando un famoso abre su Instagram con dos fotos en paralelo y un texto largo, lo que viene no es un tutorial fitness. Tomás Holder eligió ese camino y, lejos de vender una transformación, arrancó por donde pocos se animan: por admitir que las dos puntas de su propio cuerpo le generan incomodidad.

Los 125 kilos que no quería mostrar

En mayo de 2025 la balanza marcaba 125 kilos. Llevaba siete meses sin pisar un gimnasio, se enclaustraba en su casa y se pasaba hasta doce horas por día frente a la PlayStation. La dieta era, en sus palabras, a base de comida chatarra. "No encontraba rumbo, no encontraba soluciones", resumió sobre esa etapa, que él mismo vinculó a un pozo emocional.

Ibiza, los elogios en la playa y la advertencia

Meses después, en julio, aterrizó en Ibiza con una definición muscular que cosechó halagos en playas y boliches. Pero en vez de quedarse con los likes, Holder salió a bajarle el precio a su propia foto: "Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico". Cinco meses de control alimentario estricto, culpa cada vez que comía y una relación enfermiza con la balanza fueron el costo de esa imagen.

“Una hamburguesa, que antes era un placer, se transformó en un conflicto. Ni los ultraprocesados que me llevaron a 125 kilos ni la definición de Ibiza representan un estado de salud real.”Tomás Holder

El implante capilar y la barbería como escudo

En la misma tanda de confesiones, Holder confirmó que a principios de marzo se hizo un implante capilar para tapar las entradas que antes disimulaba con el corte de pelo. Negó retoques en el rostro y le adjudicó los cambios en sus facciones a la dieta y al uso de barba. Vale la entrada nada más por escucharlo decir, sin anestesia, que la barba le borró años.

Lo más interesante de la publicación no es el contraste físico, sino el operativo que Holder armó para desarmar la épica del antes y después. Mientras medio ecosistema de redes te vende el cuerpo de Ibiza como meta y el de los 125 kilos como fracaso a evitar, él se planta en el medio y dice: cuidado, tampoco el segundo es triunfo. Esa honestidad, en este rubro, vale la entrada y un poco más. Y el cierre merece destacarse: pocos se toman el trabajo de guardar durante meses una foto que les da vergüenza solo para mostrarla después y decirles a otros que cuiden su cabeza. Por eso mi elogio de siempre va para alguien del elenco al que nadie suele ponerle el foco: elHolder que tipeó ese texto y eligió, por una vez, no quedar bien con la audiencia.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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