Fontana se ilusiona, pero San Juan le dejó gusto a poco
El arrecifeño estaba para ganar en el Desafío de las Estrellas, pero un Pace Car sobre el final le arruinó la carrera. Igual, celebra que el equipo achicó la distancia con Canapino.

Me lo imagino a Norberto Fontana en el habitáculo del Camaro, a los 51 años, mirando el tablero después de cruzar la meta en San Juan. Con la bronca lógica de quien sabe que tenía con qué ganar y un auto de seguridad se la sacó de las manos en el momento exacto. El Desafío de las Estrellas le dejó esa mezcla rara que solo entiende el que se subió arriba de un auto de carrera: bronca por el resultado, pero una sonrisa torcida por lo que viene.
Minuto 36: el Pace Car que cambió todo
Porque el arrecifeño venía haciendo lo que mejor sabe: descontar tiempo en pista. Le faltaban seis vueltas, nada más, para pelearle la carrera al puntero. Venía con ritmo, venía con todo. Y justo ahí, cuando la remontada tomaba color, entró el Pace Car y le borró la diferencia. Así de caprichoso es el Turismo Carretera. Un auto de seguridad puede definir una carrera en la última curva del campeonato, y en San Juan le arruinó la fiesta al Chevrolet del Azar Motorsport.
“Faltaron seis vueltas para ganarla, veníamos mucho mejor en ritmo, habíamos descontado un segundo y medio. Me quedó el sabor amargo de ese último Pace Car, lo veníamos esquivando y me perjudicó.”Norberto Fontana
Esa es la declaración textual del piloto. Traducción: estaba para ganarla y se la sacaron. Nada de echarle la culpa al de al lado ni al clima ni al setup. Apunta directo a lo que le pasó: el auto de seguridad entró cuando no debía y le rompió el libreto. Y lo dice con la honestidad de alguien que ya fue campeón en 2006 y no necesita adornar nada.
De 1,3 segundos a seis décimas: la evolución del Azar
Pero la nota en San Juan no termina en la amargura. Si hay algo que me gusta como espectador del TC es ver cuando un equipo de los chicos le empieza a pelear de igual a igual a los de arriba. Y eso es lo que está pasando con Fontana y el Azar Motorsport. La diferencia que lo separaba de Agustín Canapino, que es la vara con la que uno mide si estás cerca o no en esta categoría, era de 1,2 a 1,3 segundos carrera tras carrera. Después de probar en La Plata y de correr en Rafaela y Posadas, esa brecha se achicó hasta las seis décimas. Eso es un salto enorme en el TC, donde las diferencias se miden por décimas, no por segundos. Quiere decir que el trabajo en el taller está rindiendo, que las pruebas dieron resultado y que el Camaro está empezando a funcionar como tiene que funcionar.
Fontana lo sabe y lo dice sin euforia: evolucionaron, sí, pero falta un poquito más. Y es verdad. Seis décimas en el TC son un mundo. Pero la dirección es la correcta, y eso es lo que importa. Los equipos grandes pueden probar mil configuraciones aerodinámicas en el taller. Los chicos no tienen esa chance. Por eso achicar un segundo y medio en pocas fechas es un golazo del Azar.
La paridad del TC: en una décima hay diez autos
“En una décima hay diez autos.”Norberto Fontana
Esa frase la dice Fontana para graficar lo parejo que está el Turismo Carretera hoy. Y no exagera. Clasificar bien es medio campeonato: si entrás entre los primeros diez, podés pelear. Si te toca salir del 30 para arriba, la historia es otra. Hay que empezar a superar rivales desde la primera curva y eso, con estos autos, no es nada fácil. Por eso cada progreso del Azar vale doble: no solo está achicando la diferencia con los de arriba, sino que está aprendiendo a aprovecharla en carrera.
- Fontana terminó en los primeros planos en San Juan tras una remontada que se cortó por el Pace Car.
- La diferencia con Canapino bajó de 1,2-1,3 segundos a seis décimas en pocas fechas.
- Las pruebas en La Plata y las carreras en Rafaela y Posadas mostraron una evolución concreta del Chevrolet Camaro.
- En Paraná abandonó por un contacto, así que San Juan fue una revancha parcial para el equipo.
El piloto no piensa en el retiro. Lo dijo textual: mientras el físico le dé, va a seguir. Y tiene razón: las categorías de turismo permiten correr a edades donde en otras disciplinas ya estarías de vacaciones. Así que mientras el Camaro responda y el equipo siga achicando diferencias, Fontana va a estar dando pelea. Con 51 años y toda la experiencia del mundo. La pregunta que me hago, y que se van a hacer todos los que miran el TC el próximo fin de semana, es si el Azar podrá dar ese último paso para pelearle victorias a los equipos de punta. Yo creo que puede. Y esta vez, que el Pace Car no aparezca en el momento equivocado.
Chicana amable para la próxima fecha, como debe ser: ojalá que a Canapino le toque un auto de seguridad en la última vuelta y entienda lo que se siente. Ojo, lo digo con cariño, nomás.
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