El platense pasó la prueba de fuego y va por más en Nueva York
Etcheverry se sacó de encima a un Navone que llegaba con la mochila pesada de haber eliminado a Djokovic y Berrettini. Lo ganó de punta a punta, sin ceder sets, y se metió en octavos del US Open por segunda vez en un Grand Slam.

A veces el tenis te pone una trampa disfrazada de regalo: jugás contra un amigo, contra un compatriota, y el corazón te tira para un lado mientras la cabeza te pide otra cosa. Tomás Etcheverry eligió la cabeza. Le ganó a Mariano Navone por 6-4, 6-4 y 6-3, en dos horas y 27 minutos, y se plantó en los octavos de final del US Open. Así, sin escalas, sin sets cedidos, como quien sabe que esta clase de oportunidades no se desperdician.
0:00 — El factor físico, el verdadero rival
Navone llegaba al cruce con el currículum inflado y el cuerpo golpeado. Había dejado en el camino a Novak Djokovic y a Matteo Berrettini, nada menos. Pero cargar esas dos victories pesa. Sumó casi tres horas más de partido que Etcheverry, y se notó. El platense, más fresco, aprovechó las piernas para imponer su ritmo y castigar cada pelota corta con la precisión de un cirujano. La diferencia estuvo ahí, en las piernas, en la cabeza, en ese plus de energía que marca la diferencia cuando el nivel se empareja.
“No es fácil jugar contra un amigo. Es una partida de ajedrez: si no tenés paciencia, no le ganás.”Tomás Etcheverry
Las palabras del propio Etcheverry resumen lo que se vio en la cancha. Paciencia, lectura, oportunismo. El platense reconoció la velocidad y la solidez desde el fondo de Navone, dos armas que complican a cualquiera. Y las desactivó con la única fórmula posible: mantener la calma cuando los puntos se alargaban y golpear en el momento justo.
2:27 — El premio y lo que viene
Para Etcheverry, esta segunda semana en un Grand Slam tiene sabor a revancha. La anterior había sido en Roland Garros 2023. Entre una cosa y otra, mucho silencio, mucho trabajo callado. Ahora, con 32 del mundo y el envión anímico encima, espera por el ganador del duelo entre el mexicano Mérida y el estadounidense Michelsen. Del otro lado del cuadro sigue dando pelea Francisco Cerúndolo, que el sábado se cruzará con Taylor Fritz, el finalista del último US Open, en un partido que promete emociones fuertes para la legión argentina.
- Etcheverry no cedió sets en todo el torneo y se metió en octavos por segunda vez en un Grand Slam.
- Navone acumuló casi tres horas más de juego que su rival por las victorias ante Djokovic y Berrettini.
- Cerúndolo enfrenta el sábado a Fritz, finalista del último US Open, en busca de su propia segunda semana.
¿Puede Etcheverry sostener este nivel y avanzar aún más? Yo creo que sí, al menos mientras las piernas le respondan como ayer. El tenis está ahí, el carácter también. Falta ver si el sorteo y el calendario lo acompañan. Mientras tanto, que vaya enjoying el viaje, que un platense en octavos de un Grand Slam no es cosa de todos los días. Y al que le toque en la próxima, que se vaya preparando.
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