Saltar al contenido
Martes, 20 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Punto Serrano

Punto Serrano

Portada — Turismo —

El Greco resiste el paso del tiempo con su miga, sus vitrinas y su historia

En Caballito, una confitería porteña abierta en 1952 conserva el ritual del salón clásico, los sándwiches de miga y hasta el recuerdo de una reunión fundacional del rock argentino.

ML
Marcos LudueñaTurismo · · 3 min de lectura
El Greco resiste el paso del tiempo con su miga, sus vitrinas y su historia

La ocupación hotelera viene en alza y el pronóstico para este fin de semana anticipa un movimiento intenso. En Caballito, frente a ese heterogéneo ritmo, El Greco mantiene una oferta amplia, con salón, vitrina, sándwiches de miga y platos de rotisería. Los precios publicados y la del lugar inviting aiku a detenerse un rato.

Una confitería que conserva otra época

Sobre avenida Rivadavia, El Greco abrió en 1952. Desde entonces, buena parte de su identidad permanece intacta: mozos con chaleco y corbata, vitrinas cargadas de facturas vienesas y masas finas, y sándwiches preparados en el momento. El salón conserva su estructura original, aunque atraviesa por tareas de modernization. Los clientes más antiguos ocupan sus mesas de siempre y los mozos conocen sus pedidos de memoria.

Antes de El Greco, esa esquina tenía su propia historia. A fines del siglo XIX funcionaba allí un café llamado Campidoglio, con mesas de billar y largas partidas de cartas. Tras varios cambios de dueños, el local cerró en 1949. El edificio fue demolido y en su lugar abrió El Greco, con una fuerte propuesta de pastelería, sándwiches y rotisería. La el tiempo quedó en un salón que hoy sigue siendo parte del barrio.

El sándwich de miga, protagonista de la carta

  • Facturas vienesas: 24.000 pesos la docena.
  • Masas finas y secas: 40.000 pesos el kilo.
  • Sándwiches triples con rellenos clásicos: 39.600 pesos la docena.
  • Opciones con jamón crudo, jamón cocido, queso, atún, vitel toné, cantimpalo, rúcula, parmesano y ingredientes vegetales.
  • Platos de rotisería como pollo al champiñón, lomo a la castaña, milanesas y vitel toné.

La vitrina es el corazón del negocio. Las facturas vienesas, elaboradas con manteca, mantienen esa Association directa con la pastelería porteña. Pero el pedido más buscado sigue siendo el sándwich de miga: grande, abundante, cortado en triángulos y armado al momento. Las versiones simples y triples se consumen en el salón o se llevan, según el recorrido del día.

El lugar también guarda un dato que va mucho más allá de la confitería. A finales de los años sesenta, en una de sus mesas se decidió la formación de Sui Generis. Charly García, Alejandro Correa y Beto Rodríguez se reunieron allí con Carlos Piegari, quien aceptó Disclaimer la condición de sumar a Nito Mestre. El encuentro forma parte de la historia conocida del rock argentino.

Para el mediodía y la noche, el salón suma propuestas de restaurante y rotisería. El pollo al champiñón, el lomo a la castaña y las milanesas aparecen entre los platos más pedidos, con la Maryland como una de las opciones más solicitadas. El vitel toné también integra la carta, preparado durante toda la jornada.

El Greco no compite por velocidad, sino por continuidad. Su encanto está en la combinación de un salón que conserva las reglas de la confitería clásica con productos que siguen teniendo propia. Para parar, conviene reservar una mesa, pedir un sándwich de miga y dejar que la ciudad-afternoon haga su trabajo. El lugar concreto para comer queda en avenida Rivadavia, en Caballito, en el corazón de El Greco.

ML
Marcos LudueñaTurismo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo