Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Punto Serrano

El crédito ya no financia proyectos: sostiene la mesa y el alquiler de los hogares argentinos

Un relevamiento de Inteligencia Analítica indica que el 76,5% de las familias con compromisos financieros pidió dinero para pagar comida o servicios. En los ingresos más bajos, la proporción trepa al 90%.

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Verónica CeballosEconomía regional · 5 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El 76,5% de los hogares argentinos con compromisos financieros utilizó algún tipo de crédito para costear gastos básicos como alimentos, servicios, alquiler o expensas, según el último relevamiento de la consultora Inteligencia Analítica, que fue difundido este lunes y abarca a personas que destinan más del 10% de sus ingresos al pago de deudas. El dato, que surge de una encuesta puntual sobre familias endeudadas, reconfigura el lugar del endeudamiento en la economía cotidiana: lo que alguna vez fue una herramienta para adquirir bienes durables o enfrentar imprevistos se transformó, para una porción mayoritaria de la población, en el mecanismo con el que se llega a fin de mes.

Vamos a los números: la composición de la deuda

El informe desglosa los motivos por los cuales los hogares se endeudaron. El 44,5% recurrió a un crédito para comprar alimentos y productos de primera necesidad, y el 32% lo hizo para abonar servicios, impuestos, alquiler o expensas. En conjunto, ambos rubros representan el 76,5% del total y explican la magnitud señalada por el relevamiento. Más atrás, con participaciones sensiblemente menores, se ubicaron los gastos en salud y educación, con un 5,5%, y la adquisición de ropa, calzado y artículos para el hogar, con un 5,1%.

Comparado con el promedio nacional, que refleja la media entre los distintos estratos socio-económicos consultados, los sectores de menores ingresos presentan un cuadro más agudo. En ese universo, la proporción de hogares que necesitan crédito para cubrir alimentos y servicios básicos alcanza el 90%, casi catorce puntos por encima del promedio general. La brecha se explica, según el equipo técnico de Inteligencia Analítica, por la combinación de ingresos insuficientes y una canasta de consumo que, en ese segmento, se concentra casi por completo en bienes no postergables.

Una cadena que se retroalimenta mes a mes

La dinámica del endeudamiento quedó descrita por Juan Manuel Escolar, integrante del equipo que elaboró el informe, al graficar el mecanismo que atraviesan muchas familias: "Tomo deuda para pagar alimentos, para pagar servicios. Al mes siguiente la situación no mejoró, no la puedo pagar y tengo que seguir pagando los alimentos y los servicios. Tomo otro préstamo para pagar interés sobre interés." La descripción apunta a un proceso en el que la deuda se renueva para cancelar deudas previas, sin que mejore la capacidad de repago.

Las cifras del relevamiento acompañan esa lectura. Entre los hogares que destinan más del 10% de sus ingresos al pago de compromisos financieros, el 77,2% tomó un préstamo nuevo para cancelar uno anterior, lo que en la literatura económica se conoce como rollover de deuda. Además, el 62,1% registra al menos un vencimiento impago, un indicador de la magnitud de los atrasos. El 56,2% de las familias endeudadas, en tanto, compromete el 40% o más de sus ingresos mensuales en cuotas e intereses, un umbral que los especialistas en finanzas familiares consideran de alto riesgo financiero.

Ingresos, capacidad de pago y herramientas utilizadas

El estudio también aporta información sobre la percepción de los propios encuestados respecto de su situación. El 38,16% manifestó no poder cubrir sus necesidades básicas y el 29,1% afirmó llegar justo a fin de mes; sumados, representan el 86,4% del total relevado, un universo que no logra solventar la totalidad de los gastos familiares con los ingresos corrientes.

  • En la clase media baja y media, predominan las tarjetas bancarias, los préstamos de entidades financieras formales y las líneas de crédito de billeteras virtuales.
  • Entre quienes perciben ingresos mensuales inferiores a 600.000 pesos, cobran mayor protagonismo los préstamos otorgados por familiares o allegados y los prestamistas informales.
  • En ese último segmento, las tasas informales pueden ubicarse por encima del 12% mensual, incluso para créditos de montos reducidos.
  • El 77,2% de los hogares endeudados tomó un préstamo nuevo para cancelar uno anterior, según Inteligencia Analítica.

El cuadro de situación que dibuja el relevamiento muestra, en definitiva, un cambio de función del crédito en los hogares argentinos: de instrumento de financiamiento del consumo a mecanismo de subsistencia. Para la consultora, el dato clave es que, en los estratos más bajos, la cadena de deuda se activa para sostener necesidades básicas y se perpetúa porque los ingresos disponibles no crecen al ritmo de la inflación ni de los compromisos asumidos. La diferencia respecto del promedio nacional, de casi catorce puntos porcentuales en el uso de crédito para alimentos y servicios, da cuenta de la profundidad de esa brecha y del peso que la cuestión tiene en la discusión sobre política económica y protección social en el país.

VC
Verónica CeballosEconomía regional

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