Jueves, 27 de agosto de 2026
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Punto Serrano

Cambio de fichas en el saloon: Castro se calza el saco de Jack Twist y Vicuña se va al cine

Lamothe confirmó al reemplazante, la producción ya piensa en girar por el interior y al chileno le quedan seis semanas en cartel. La marquesina se reconfigura sin pausa.

CB
Claudia BustosEspectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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Cuestión de fondo, y lo digo sin vueltas: la cartelera porteña funciona como un gran saloon donde las partidas nunca terminan, solo se cambian los jugadores. En esta oportunidad le toca a Secreto en la Montaña, esa versión teatral que desde mayo viene sosteniendo público con la mejor historia de amor trágica entre dos cowboys que el cine nos haya regalado, ahora pierde a su protagonista principal. Aunque no por enfermedad ni por escándalo: Benjamín Vicuña se despide porque tiene cine agendado, nada menos que con Álex de la Iglesia y con Matías Bize, compromisos firmados antes de que levantara el telón por primera vez.

El chileno lo anunció el 18 de agosto con una claridad que ya quisiera cualquier parte médica: seis semanas y a otra cosa. Y fue él mismo el que aclaró lo importante, para que nadie piense que la obra se cae: La obra sigue. Aviso a los navegantes despistados que ya se habían guardado la entrada bajo siete llaves.

El nombre del reemplazo y la confesión de Lamothe

Entonces, ¿quién se anima a meterse en el overol de Jack Twist? El que tiene la palabra es Esteban Lamothe, que parece estar al frente de la operación reemplazo: Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro. Fíjense el detalle: dijo el porcentaje exacto, como si fueran las probabilidades de un algoritmo de aplicación de citas. Y hay más, porque la idea, según él mismo contó, la largó él. O sea: le propuso él al otro que se sumara. Gentileza inversa,.

“Me gusta cómo actúa y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist.”Esteban Lamothe

También se tomó un rato para contar cómo reaccionó el elegido cuando le acercaron la propuesta: Estaba súper, súper contento. O sea, contento con dos super, lo que en la jerga equivale a un abrazo con palmada en la espalda más un grito al oído. Habrá que creerle, porque todavía nadie del otro lado confirmó nada oficialmente.

El detrás de escena, la técnica y la confesión vulnerable

Aproveché el material para detenerme en algo que me parece jugoso: el trabajo de subir a un escenario una historia pensada para planos abiertos de película. Lo dijo el propio Lamothe, sin medias tintas, y la frase es de manual: Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión. Y agregó un dato técnico que vale la entrada: Es muy difícil. Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas. Sí, lo de las ovejas parece chiste, pero en serio: adaptar esa inmensidad a una sala teatral es un dolor de cabeza creativo que varios productores esquivarían con un currículum bajo el brazo.

La gira que viene y la pregunta que queda flotando

Mientras se acomoda el casting, la producción ya puso la mira en el siguiente paso: la gira por el interior. La idea es llevar la obra a otras provincias y estirar el recorrido que hasta ahora quedó concentrado en Buenos Aires, con el estreno de mayo como mojón inicial. Es una decisión lógica, sobre todo porque Castro suele funcionar muy bien en gira, con ese histrionismo de manual que el público del interior premia con ovación y algún que otro grito desde la butaca.

Ahora bien, acá me detengo en lo mío, en lo opinativo que tanto me gusta: si me preguntan a mí, este cambio le da a la obra un aire nuevo sin romper la fórmula. Lamothe le puso el cuerpo a un personaje durísimo durante meses y ahora le pasa la pelota a un actor que puede darle otra textura, más física, menos contenida. Castro tiene con qué: maneja el melodrama con oficio, y esa escena clave del reencuentro en la montaña que tantas veces imaginamos con el chileno, ahora habrá que imaginarla con él. Me intriga, y mucho.

Y ya que estamos, aprovecho para meter mi tic de cierre, porque alguien del elenco se lo merece y nadie lo nombra: hay que destacar el laburo del equipo técnico que viene sosteniendo la cartelera con una puntualidad admirable, esos que están detrás del telón cambiando escenarios sin que el público se entere y a los que nunca les llega un aplauso. A ellos, entonces, mi elogio silencioso.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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