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A 84 kilómetros de Buenos Aires, un camino real con sabor a campo

Una ruta de 16 kilómetros entre postas históricas, restaurantes de cocina criolla y propuestas rurales a poco más de una hora de la capital.

ML
Marcos LudueñaTurismo · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo conozco bien porque trabajo en esto: este fin de semana la ocupación hotelera en la zona se mueve bien y el pronóstico acompaña, así que es un buen momento para subir al auto y pegar una vuelta corta. Les cuento lo que hay a 84 kilómetros de Buenos Aires, en pleno partido de Luján, donde un tramo pavimentado de 16 kilómetros une establecimientos rurales con propuestas gastronómicas, recreativas y culturales para pasar todo el día sin aburrirse.

El recorrido es el Camino Secundario Provincial 064-05, conocido históricamente como el Camino Real al Alto Perú. Es una senda que data de mediados del siglo XVII, cuando las carretas la transitaban entre postas de descanso y aprovisionamiento. Aquellas paradas hoy son restaurantes, granjas, cabañas, campings, puestos de productos regionales y espacios de aventura.

Cómo llegar y por dónde empezar

El ingreso está en el kilómetro 72 de la ruta 7, en el partido de Luján. Desde Buenos Aires hay que tomar el Acceso Oeste hasta Luján y luego la ruta 7; en el kilómetro 72 se dobla a la derecha. Los primeros establecimientos aparecen sobre la derecha: un lodge con spa y actividades de aventura, y dos kilómetros más adelante una granja con laguna donde el menú del mediodía incluye fiambres, empanadas, pastas, asado y postre, con talleres de amasado de pan y contacto con animales. La jornada arranca a las 10 de la mañana y se extiende hasta la hora de la merienda.

Carlos Keen y el corazón criollo del camino

A medida que la ruta avanza hacia Carlos Keen se suceden parrillas, casas de campo y comedores de cocina criolla. Uno de ellos funciona desde hace generaciones, con especialidades que se cocinan con recetas familiares que superan el siglo de antigüedad. Otro, enclavado en un bosque, es reconocido por su picada, sus empanadas y las carnes a las brasas.

Pasando Carlos Keen, el tramo hasta Villa Ruiz suma un viñedo con catas, recorrido entre cepas de malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan, y menú con maridaje. Más adelante hay un restaurante con parque que ofrece menú libre más actividades al aire libre: búsqueda del tesoro, vóley, fútbol, juegos de mesa y taller de pan. Cerca del final del recorrido, una casona de 1897 reconvertida en hotel de campo convive con comedores especializados en lechón a la estaca, bondiola con salsa de cerveza negra y pastas caseras.

Historia pegada al camino

El recorrido también tiene espesor histórico. En las afueras del pueblo de Azcuénaga se conservan parte de las instalaciones de una estancia construida en 1755, donde en 1834 se firmó un documento político relevante del período rosista. Por ese lugar pasaron figuras centrales de las guerras civiles argentinas, y vale la pena detenerse un rato para caminar entre esas paredes.

Como verán, el convite está completo. Comparado con esta misma fecha del año pasado, la movida rural en Luján viene creciendo con propuestas más variadas y mejor atención al visitante. Si se arriman, yo les recomiendo hacer base en la zona y almorzar en cualquiera de las casas de campo pegadas a Carlos Keen: la picada del bosque y las carnes a las brasas son una garantía. Vayan con tiempo, porque la jornada rinde de verdad.

ML
Marcos LudueñaTurismo

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